Hamlet

Escrita entre los años 1598 y 1602.

Es la primera obra del autor que se traduce al castellano. Una de las fuentes que utiliza Shakespeare para escribir la tragedia es el texto dramático de Thomas Kyd llamado "Ur-Hamlet" (obra que en la época fue reconocida dentro del género de "Tragedias de venganza").  

Al parecer, Hamlet toma distancia de todo el grupo de obras que centraban su enfoque en la acción (poética de Aristóteles.). Se acerca a una progresión del relato orientada hacia un personaje: Hamlet. 
Algunas teorías afirman que de todas maneras, desde la acción se puede encontrar un desarrollo que se acerca a la concepción de poética clásica: exposición (petición de venganza del fantasma del rey a hamlet), complicación (encargo a los actores de representar el fratricidio), clímax (Claudio se delata saliendo de la obra) y peripecia (Hamlet mata a Polonio), retardo (locura y muerte de Ofelia) y catástrofe (Muerte de Hamlet, Gertrudis y Claudio).

Al enfocarse sobre el personaje, podemos ver que Hamlet (obra), a lo largo del relato pareciera debatirse o acompañarse en dos claras instancias: -un relato de acción (marcados por cada acción literal, “entra, sale, pelea, mata”) / -un relato de “inacción” (marcado en su mayoría por los soliloquios). En este dueto se instala el relato. Ya no es Hamlet solamente el que duda en accionar, es la obra en su progresión, el teatro en su elaboración, y en un sentido universal, es el hombre, que necesita, a través del lenguaje, encontrar una “verdad” sobre la cual accionar para encontrar un nuevo orden.

Los monólogos de Hamlet transitan la ambigüedad. El relato, es entonces una suma de instantes de ruptura con esa ambigüedad. “Duda y acciona”… Luego “duda y acciona”. Hamlet bucea en su vocabulario. Son sus palabras, su sintaxis, el campo semántico, aquello que lo obsesiona y que lo pone en constante conflicto interno. Es a partir de la comprensión del lenguaje que busca encontrar una verdad, un nuevo orden. Palabra y acción, acción y palabra, palabra/acción.

Diálogo entre Hamlet y Gertrudis:

REINA: Si es así, ¿por qué te parece tan extraño?

HAMLET: ¿Parecerme, señora? No me parece. Es.

Si Hamlet habla de "ser" y no "parecer",  ¿cuál es entonces su lenguaje? Su problema comienza a ser el lenguaje. ¿Cómo se nombra a él mismo? ¿Cómo se debe nombrar? Hamlet no sólo como un dilema existencial y moral sobre la venganza, sino también un problema de lenguaje.

HAMLET: Palabras, palabras, palabras.

Hamlet es el conflicto de una historia que se repite. Hamlet es un ser preso de un destino trágico inexorable. Su lenguaje es un intento imposible por torcer ese destino. Una tragedia personal que se vuelve universal. ¿Cómo hacer para que lo que sucede en Dinamarca se levante como un emblema de la corrupción universal y cambiar así, definitivamente, el oscuro futuro de la humanidad?

La palabra se impone en Hamlet y llena el vacío, ese orden viejo, nostálgico de un Rey que murió. Vacío que se completa con la palabra hasta su acción. No son los límites morales de Hamlet aquello que contextualiza su acción, sino más bien, parece ser su forma de hablar. Hamlet sufre por una restauración imposible, se vuelve historia, historia cíclica. 

Bibliografía: Pérez Gallego Cándido, “Hamletología” (1976) / K. Muir, “The Sources of Shakespeare’s (1966) Plays” / G. Bullough, “Narrative and Dramatic Sources of Shakespeare” (1966)

Escritura teatral

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