Rey Lear

Escrita entre 1605 y 1606.

Las fuentes utilizadas por el autor: Historia de los Reyes de Britania (escrita por el clérigo Geoffrey de Monmouth, siglo XII). The Historie of England (toma una de las partes de Historia de Inglaterra, Escocia e Irlanda, escrita por el historiador Raphael Holinshed 1529-1580). Declaration of Egregious Popish Impostures (Una declaración de egregias imposturas papistas - 1603), libro de Samuel Harsnett, quien sería más tarde Arzobispo de York, y quien buscada con este texto desprestigiar a los católicos. Según el autor, el diablo colocaba un instrumento para destruir a las víctimas que elegía. El mismo texto toma una serie de interrogatorios a personas involucradas en exorcismos. Shakespeare encuentra elementos en estos textos para luego ponerlos en boca de sus personajes.

En Rey Lear, a diferencia de otros dramas del autor, existe una pérdida progresiva del poder. Es un reino que entra en degradación y cae lentamente. El nuevo reino que ocupa el poder, en oposición con otros relatos del Shakespeare, no abre un camino de luz y expectativa, más bien, el final, plantea una situación contenida y desesperanzada. El rey no es asesinado ni destronado. La pérdida de poder la inicia él mismo con sus acciones. 

La obra presenta dos líneas argumentales: Lear y sus hijas / Gloucester y sus hijos. Ambos relatos no son arbitrarios ni casuales. Los dos presentan semejanzas, contrastes y se retroalimentan a lo largo de la historia. Tanto Lear como Gloucester, modifican su concepción de la palabra y la realidad. Ambos parecen ser engañados por el lenguaje, por la retórica de sus hijos. En los dos casos, el desencadenante de las acciones será la mala interpretación de esas palabras. 

Lear delega y pierde poder. Descubre que su cualidad de rey poderoso no es intrínseca, no es parte de su naturaleza. Para ser ese Rey necesita de todos los signos y símbolos externos que lo armaban como tal. Necesita de la forma. Sin símbolos, su condición de monarca (que él consideraba natural) desaparece. Shakespeare será radical en la pérdida de la forma y situará al mismo Rey como una bestia, desnudo en el medio de una tormenta. Existe en Lear, tal vez, una pérdida de la identidad, un corte que lo acerca a la locura, en compañía del bufón. Aquella verdad que no se presentaba en sus discursos lógicos, será para Lear ahora manifestada en sus nuevos discursos bufonescos. Para Gloucester, como una inversión de la realidad, podrá ver a través de su ceguera.

Lear y Gloucester, en circunstancias parecidas, accionan de manera diferente. Vemos un Lear activo que pregunta directamente a sus hijas, y un Gloucester pasivo que escucha las acusaciones de Edmund hacia su hermano. Un Lear que lucha incesantemente contra las fuerzas de la naturaleza y un Gloucester que llega al intento de un suicidio infructuoso.

Sobre el final, la visión de Albany y Edgar está lejos de ser idealista. Edgar como espectador, a lo largo de toda la tragedia, espectador tanto del sufrimiento de su padre como del Rey, expone el nuevo mundo que se abre para ellos, y sus palabras, más que idealistas o esperanzadoras suenan realistas y desencantadas: 

EDGAR: “Nosotros llevaremos todo el peso de estos tiempos tan tristes, los más viejos han soportado más. Nosotros que poseemos juventud, nunca veremos tanto, ni viviremos tanto sufrimiento.”

Albany y Edgar se muestran como sombras, despojos de un mundo que ha sido destruído.

Bibliografía: N. Brooke, “Shakespeare: King Lear” / M. A. Conejero, “La escena, el sueño, la palabra: apunte shakespeariano” (1983) / K. Muir “The Sources of Shakespeare’s Plays. (1977) / Jan Kott, “El rey Lear o El final de la partida”

Escritura teatral

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