Roberto Díaz

 

La Espera

 

La escena se desarrolla en el living de una casa de clase media del conurbano bonaerense.

Mesa central con cuatro sillas, un sillón a la derecha de la escena, una lámpara  de pie, un perchero con alguna prenda de vestir.

Al fondo un ventanal que da a un jardín.

A la derecha de la escena, una puerta que da al interior de la casa, pasillo, baño y habitaciones. Y a la izquierda, una puerta que da a la calle.

Es casi medianoche.

En escena la madre, preparando la mesa para la cena.

 

Hija (entrando de la calle. Viene de la Facultad, trae libros en un morral, que deja sobre una silla) – ¿Y papá?

Madre –Se fue hace un par de horas hacia la Comisaría. Lo citó ese oficial de Aeronáutica.

Hija –Vi pasar un Falcon hace varios días frente a casa. ¿Estarán buscando algo? (Pausa, mientras madre e hija ponen la mesa).

Madre -¿Será por los de al lado?

Hija –Puede ser. Papá desconfía de ellos. Son gente de costumbres raras.

Madre -Me preocupa la tardanza de papá.

Hija -Es tarde, pero no tenemos nada que temer.

Madre -Dijeron que era sólo de rutina. (Pausa)

Hija - ¿Papá lo conocía al oficial?

Madre -Hicieron la conscripción juntos y el amigo se enganchó en la fuerza.

Hija -Yo lo reconocí cuando pasó con las “tres Marías” el otro día.

Madre -¿Qué decís?

Hija -¡Llaman así a los tres jeeps artillados de la Aeronáutica, mamá!

Madre -¡Pero lo citaron en la Comisaría!

Hija –No sé por qué en la Comisaría si el oficial es militar… (Pausa)

Madre –Hoy no oí voces al lado. ¿Se habrán ido por unos días, como siempre?

Hija –No vi ningún auto ni movimiento alguno… (Pausa)

Madre –En el almacén me dijeron que el profesor de la otra cuadra y su mujer se mudaron.

Hija –Me comentó María Elena que él había tenido una discusión por política con el director. Ella, María Elena,  es preceptora de esa escuela y escuchó la discusión.

Madre –Hay que tener cuidado con lo que se dice y dónde se dice. (Pausa).

Hija –Mamá, hay gente desaparecida…

Madre -¿Cómo va a desaparecer la gente así como así? Se mudarán… ¿Cuántas veces nos mudamos nosotros? (Pausa)

Hija –No sé, eso se comenta en la facu. Yo trato de no meterme en política… tengo dos amigas que se pasan material.

Madre -¿Qué material?

Hija –Folletos, libros de política.

Madre (con tono imperioso) –Ni se te ocurra traer a casa nada de eso, ni se te ocurra. ¿Para qué sirve la política?

Hija (dubitativa) –No te preocupes, sabés que nosotros no nos metemos en política.

Madre –Que cada uno cumpla con su trabajo y con su estudio. Al que le pasa algo, en algo andará. (Se oye una frenada de autos y voces fuertes. Después, gritos y golpes en la puerta de la casa de al lado).

Hija –Mamá, ¿qué pasa?

Madre –No sé, alguien grita y hay llantos.

Hija – ¡Es al lado! (Pausa)

Madre –Algo raro sucede. (Pausa, golpean a la puerta).

Hija –Será papá. (Abre con temor y aparece en escena una nena).

Nena (Llorando) – ¡Se llevaron a mamá y papá!

(Entra el padre, se miran, éste  sigue de largo hasta una silla, en la que se apoya, detrás de las tres).

Apagón final.

 


 

Escritura teatral

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