Tragedia griega - Filoctetes

El teatro griego, en su origen, ha sido escrito en papiro. No posee ningún tipo de aclaración de personajes ni acotaciones. Estos componentes han sido incorporados por nuestra cultura occidental. Como espectáculo, los acontecimientos griegos (de profunda convención teatral) eran representaciones que mezclaban la música, la danza y el rito.
 

Los personajes de las tragedias griegas son héroes. Desarrollan su carácter bajo lo que se conoce como mímesis idealizante. No son personajes realistas, son héroes envueltos en causalidades divinas, intervenidos por dioses y semidioses.
 

El héroe griego, en general, se estructura en relación con los siguientes componentes: Hamartía (error trágico o fatal en el que incurre el protagonista), Hybris (perseverancia en ese error, lo cual acrecienta el drama), Peripecia (desvío inesperado de la historia, inflexión) Anagnórisis (reconocimiento del héroe, revelación), Hecho patético (momentos que encarnan el dolor), Deux ex machina (dios que aparece al final), y Catarsis (como purga, piedad y temor, posibilidad de ver en una representación teatral lo que no podríamos enfrentar en la vida sin que nos produzca trauma, una afectación mayor; posibilidad de reflexionar con mayor claridad sobre el hecho).
 

La tragedia griega, no siempre (como puede verse en Filoctetes), pero en general, presenta la siguiente estructura: Prólogo (presentación de un relato importante, las circunstancias de la obra), Párodo (coro entra cantando y coreando versos en relación al trasfondo de la obra), Episodio 1 (lo que se cuenta, la acción), Estásimo 1 (segunda entrada del coro), Episodio 2, Estásimo 2, Episodio 3, Estásimo3, y Éxodo (parte final de la tragedia, cantos líricos y dramáticos).
 

En el Origen de la tragedia, Nietzsche refiere a la misma como una tensión entre lo apolíneo y lo dionisíaco. Para el pensador alemán, los griegos pretendían convivir con un mayor control de la realidad, una pretensión de exorcizar de manera más efectiva el terror del misterio. 
 

Filoctetes es una de las tantas tragedias de Sófocles. Antes de apuntar elementos de la obra, resulta conveniente atender sobre algunos resumidos detalles de la Poética de Aristóteles.
 

La misma Poética no es una preceptiva, sino un texto teórico sobre la práctica del pasado. Al inicio del libro, el autor se detiene en los elementos que permiten estructurar la tragedia. Es así que hace referencia a la poética de sus contemporáneos en relación con las diferentes especies de representación: armonía, ritmo y lenguaje. Atiende de esta manera a formas representativas como la epopeya, poesía trágica, comedia, poesía ditirámbica, aulética (arte de tocar la flauta) y citarística (arte de tocar la cítara).
 

Aristóteles concluye que cada uno de estos modos representativos mencionados difieren en tres elementos: imitan con medios diversos, objetos diversos y en forma diversa.
 

Cuando se detiene en la tragedia, atiende a su trama, caracteres, expresión lingüística, pensamiento y música. Un detalle importante es que Aristóteles nunca menciona al actor. Se olvida del actor como pieza fundamental en la composición de un hecho representativo. Esto se debe probablemente a que el autor habla siempre desde la literatura, sin detenerse en el género desde una noción de acontecimiento.
 

El capítulo XXI de la Poética está dedicado a la metáfora. En el capítulo XXVI, el autor se pronuncia por la superioridad de la tragedia sobre la épica. En general, en cada uno de los capítulos, Aristóteles hace un recorte del género, es decir, habla sobre “determinadas tragedias”. En este sentido el estudio es acotado y deja de lado una importante cantidad de tragedias que desconocemos y que se han perdido.
 

Sófocles escribió 130 tragedias y sólo se conservan 7. Filoctetes fue escrita en el año 409 AC. Es una obra de madurez en el autor, elaborada a sus 85 años de edad. Pertenece a una trilogía del ciclo troyano (época de la guerra arcaica en Grecia, poemas que se narran en relación con los acontecimientos de Troya). La obra cuenta al héroe de la mitología griega Filoctetes, atendiendo al momento de su recuperación y vuelta a la guerra.
 

Sófocles nos relata la llegada de Odiseo y Neoptólemo a la isla de Lemmos con el propósito de obtener el arco (arco de Hércules) y llevar a Filoctetes a Troya. Odiseo comunica su plan a Neoptólemo: fingir que ha reñido con jefes del ejército y elaborar una serie de engaños para quitarle el arco. Odiseo sabe que Filoctetes herido y sin el arco será fácil de vencer. Neoptólemo, hijo de Aquiles, criado en un hogar de verdad se resiste a mentir, pero finalmente lo hace y “muy bien”, sobretodo cuando avala las mentiras del marinero. Avanzado el relato, Neoptólemo confiesa la verdad de su misión y esto enfurece a Filoctetes a quien ya le han quitado las armas. Neoptólemo en un acto heroico devuelve las armas a Filoctetes, quien comprende lo valeroso del hecho y decide regresar a Troya. Finalmente aparece Hércules ante quien Filoctetes promete cumplir su mandato.
 

Entre las tragedias griegas, Filoctetes es una obra atípica donde no existe muerte. Lo que se manifiesta es una profunda reparación. El tema del relato parece centrarse en la enfermedad y en una profunda reflexión: que el hijo no engañe, no mienta ni abuse de un otro.

La comprensión, la revelación final en la obra parece manifestarse en la necesidad de decir la verdad y la posibilidad de incluir al marginado, de cuidarlo y sanarlo para su consecuente reparación.

Bibliografía: Filoctetes, Sófocles; El origen de la tragedia, Friedrich Nietzsche; Poética, Aristóteles; Apuntes de clases de Historia de las poéticas y dramaturgias del teatro, a cargo de Jorge Dubatti dentro de la Diplomatura en dramaturgia de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires.

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