Mariposas en la panza

Entrevista realizada por Alejandro Lingenti para Revista Brando, Diario La Nación.


¿Cuál fue el disparador, la idea original de la que partió la obra?

El vuelo de una mariposa fue la primera imagen, o la segunda, asociada a la figura de un tipo de campo con su termo y mate sentado en un banco de plaza, y en el otro extremo del mismo banco una chica de vestido rojo. No tuve mucho más que eso para iniciar, como me suele pasar con muchas cosas que escribo, el primer disparo suele ser un reflejo, un destello, sobre el que luego avanzo buscando un equilibrio entre la sensación que me despierta y el sentido que intenta comunicarme.

¿Cómo se logra singularidad con un tópico tan recorrido en la ficción como el del amor? ¿Buscaste deliberadamente esa singularidad?

Cuando escribo nunca me detengo a pensar en cuestiones vinculadas a tópicos visitados o en la singularidad u originalidad de una idea. En este sentido nunca me pregunté ni busqué escribir una obra que hablará del amor desde un punto de vista particular, o desde una determinada singularidad. No lo hice porque en el proceso no tuve un pensamiento previo sobre la temática del texto, fue la obra la que determinó el camino. No creo ni me interesa la escritura que a priori se jacta de una "idea original", no me parece que el hecho creativo esté en un tópico original preconcebido. Lo singular, el trabajo creativo, a mi entender está en el diálogo con la obra, en su proceso de escritura. No le doy importancia a si una "idea" o un "tema" es original o sucedáneo. Lo singular para mí es el cómo, las asociaciones que disparan la totalidad de las imágenes, y en el caso del teatro, la capacidad de poder expandir y condensar esas asociaciones en un apretado vínculo con la acción dramática.

Todas las obras se van modificando con el paso del tiempo y las funciones. ¿En qué aspectos que considerás claves cambió esta?

Una vez en una clase Ricardo Monti me dijo "los dramaturgos trabajan con imágenes y no son las mismas imágenes que las de un director teatral". Me dijo algo parecido a eso y a mí me quedó resonando siempre. Y sí, la obra lleva más de 150 funciones y si bien el texto prácticamente no se ha modificado, el material escénico ha tenido giros y continúa teniendo intervenciones y cambios en sus detalles. Siempre es sobre detalles, tal vez no podría decir algo demasiado evidente, el trabajo siempre sucede sobre pequeños gestos del relato, para profundizar cierto sentido o contrariamente para dar aire y no hacer que la piedra pesada de la dirección aplaste a la mariposa. Soledad Piacenza que interpreta a Ana y Emiliano Díaz que interpreta a Pedro son quienes comprenden mejor que nadie el cuerpo material y juego de estos personajes. Junto con Nadia Estebanez, asistente de dirección y productora del espectáculo, entre los cuatro, atendemos en cada función a posibles modificaciones. Entiendo el trabajo de la dirección en un mecanismo paradójico, presente en decisiones e imperceptible para que no se vean los hilos.

¿Esperabas el suceso que está teniendo la obra? ¿Alguna teoría sobre las razones? ¿Cuál te parece la mayor fortaleza del espectáculo? Ya de movida su performance en el torneo de dramaturgia señalaba algo, ¿no?

La realidad es que nunca pensé en hacer más de 150 funciones ni tampoco imaginé el recorrido que tuvo hasta ahora. Y siempre sorprende, es inagotable el animal, siempre aparece una semana, un mes donde te dice "sorpresa, ahora tenés que hacer esto". Y ahí estamos los cuatro, semana a semana llevamos adelante el espectáculo, ahí vamos sorprendidos, felices, agotados. Son muchas creo las razones que hacen caminar la obra de esta manera, queremos mucho el material, tenemos freno y paciencia, pero también prepotencia de trabajo, somos un equipo de diferentes y parecidos, y en el combo terminamos sonando muy bien.

¿Qué te interesa especialmente del lenguaje teatral y cuáles son referentes importantes para vos?

Kartun y Monti son dos referentes dramatúrgicos y teatrales, tuve la suerte y el privilegio además de tenerlos como maestros. Sole, Emi y Nadia, compañeros de equipo en Enamorarse son otros admirados. Miguel Nigro, escenógrafo de la obra, además de referente es otro amigo también.

En términos teatrales me interesa la búsqueda de un sentido, algo con lo que convivo a diario en el plano cotidiano y existencial. Me interesa la construcción de un sistema, de imágenes que comunican o intentar comunicar un sentido que tengo que descubrir. Una vez escuché a Kartun que hablaba de una obra como "un sistema analógico de pensamiento". Me interesa esa posibilidad de una obra de teatro y de todo tipo de arte, una obra y su contingencia de producir pensamiento, trabajar en el delicado equilibrio de la imagen y el sentido.

¿Recordás algún espectáculo teatral que te haya conmovido especialmente y cuyo recuerdo aun perdure en tu memoria?

Sí, el último fue Terrenal de Mauricio Kartun. El primero que tengo memoria y que vi en Buenos Aires a mis 20 años, y que volví por segunda vez a verlo fue Las variaciones Golberg, de George Tabori, dirigida por Roberto Villanueva y con Alcón en escena. 

Foto: Santiago Young.